*Nota: los nombres y personajes en esta historia fueron modificados para que los protagonistas se sintieran aludidos.
El celular suena una y otra vez, cuelgo, siempre rechazo la llamada, yo simplemente jugaba a hacerle llamadas perdidas, ella me respondía y yo no quería contestar para no acabar su saldo. Llamé a consultar el mío y ella llamó, oprimí el botón de colgar y acepté su llamada, ella me puteó.
-¿Cuál es tu vainita?, ¿Dónde andas?- le pregunté.
-En la universidad, ya voy para mi casa, ¿Vas a caer?
-Listo, estoy a las cuatro allá, te llamo cuando esté en tu urbanización.
-Estoy afuera- le dije
-No te creo- respondió.
-En serio.
-¿Cómo se llama mi urbanización?
-Camino Brujo
-Es cierto que estás acá.
-Si, la entrada es color azabache.
-Es verdad, espérame.
No supe pronunciar palabra alguna, el cuerpo vibró, el estómago se vació y sonrisas llenaron la tarde.
La comida amenizó la jornada, libros, música y chistes hicieron parte de la conversación. Mi desprecio por El señor de los anillos y Harry Potter la hicieron dar un paso atrás, pero ahí seguimos, yo la sentía distante pero interesante, mía pero sin dueño, la veía libre y acariciaba su cabello, la despeinaba y ella sonreía, la abrazaba y ella se aferraba a mi pecho adornado con una calavera, ella me tomaba la mano y se me metía un bicho en el cuerpo que me recorría totalmente.
-Ok.
Yo seguí con mis dedos todos los contornos de su cuerpo, su cintura, sus caderas, su cabeza, su cara, sus brazos, me detenía en su nariz, miraba el cielo y de repente la encontraba mirándome fijamente.
-Ya lo sabía- respondió.
-Pero que ego tenés- ella sonrió- igual nada que hacer, sabes, me gustas.
-JuanSe, a mi me gustan tus ojos, siempre me detuve en tus ojos cuando te veía.
Le mordí la nariz
-¿Te gusta mi nariz?- preguntó.
-Si, ¿me la regalas?
-No.
-Bueno, te la cambio.
-Ni por tus ojos- dijo.
-Y ¿si te doy mis ojos, tres mil besos, seis bocattos y sesenta y cinco gomitas?
Volvió a sonreír.
Me abalancé a su cara, ella también se acercó. Ella fue a besarme, yo la detuve.
-¿Qué pasa?- preguntó.
-El perro, ¡Qué Putas se hizo el perro!

