A Anie
Me senté en el computador como siempre, aunque extrañada por ser viernes en la noche y estar en casa, ya que casi siempre salgo con mis amigas a comer algo.
A Anie
Me senté en el computador como siempre, aunque extrañada por ser viernes en la noche y estar en casa, ya que casi siempre salgo con mis amigas a comer algo.

De repente, de la nada, se vio un fulgor, una ráfaga, se escuchó un disparo, el músico paró, no tocó más, el bandoneón entrecortó sus lamentos, un orificio lo atravesaba.
Desperté extrañado, quise levantarme y algo me lo impidió, miré a mi alrededor y vi las estrellas en la pared, estaba en mi habitación, el olor del ambiente estaba cambiado, había un aroma a Ralph Lauren que me recordó a ti. Intenté volverme a levantar pero ese algo no me dejaba mover.
-A las
-Wow, madrugaste.
-Quería que fuera una sorpresa, así como las que me hiciste en el suelo, quería que fuera una sorpresa como los sanduches de los jueves, como las sonrisas fugaces y los sueños en los que nos encontramos.
-Pues, vaya que lo ha sido. Y ¿Cómo entraste?
-¿Te acuerdas la llave que alguna vez me diste cuando estuvimos juntos?
-Si.
-Pues yo te había dicho que la había botado, no fue así, la tenía muy bien guardada, junto a mi corazón, igual, siempre te he llevado y sé que con vos siempre he podido contar.
-Y entonces ¿ya que hacemos?
-Volvámonos a casar.
-Está bien.
-Pero no quiero que sea tan hechizo como antes, que ambos le dijimos el uno al otro lo que dice el ministro. Quiero que sea real, en serio, como siempre lo planeamos.
-Me parece bien, organicemos todo y hagámoslo.
Todo llevaba más de dos semanas preparado, lo había pensado como una sorpresa, actuaría con cosas que sabía te iban a hacer sonreír, bisturí en mano y cartón, imprimí esa plantilla que alguna vez te entregué rayada en una cartulina. Hice la modificación que te había prometi
do, la corté y compré los aerosoles necesarios, siempre lo quise hacer con dos.
“El día que quieras volver, pinta una estrella en tu mano izquierda y sonríeme, un beso, que todo te salga como lo tienes planeado. Te quiere y piensa.”

-Tenemos que hablar- dijo mamá- ¿Qué te pasa que andás tan contento últimamente?- preguntó.
-Pues mamá, resulta que he conocido una chica y me ha gustado- Respondí.
-¿Si? Y ¿Cómo se llama esa chica?
-Maria
-Pero Maria no es un nombre para una golondrina.
-Es que es cierto mamá, no es una golondrina como nosotros, es un panda.
-¿Un panda? Y ¿Cómo es eso que te has enamorado de un panda?
-Pues no sé mamá, resulta que un día en uno de mis vuelos nocturnos, mientras ustedes dormían me he ido a sentar en un árbol a mirar las estrellas y allí la encontré suspirando.
-Ah, ¿O sea que le gustan las estrellas?
-Si mamá y también el café con tres cucharadas de azúcar como a mi, espumoso y con canela si es capuccino, le gusta que le haga cosquillas en la cara para dormirse y en la espalda también, le gusta que le sople el cuello cuando tiene calor y que le hable como si fuera un bebé.
-Y tu hijo, ¿sabías que los pandas comen golondrinas?
-No mamá, no comen golondrinas, porque solo les gusta el bambú.
-Pero hasta donde yo sé, a
-Si mamá, pero no las de golondrinas, es por eso que me he enamorado.
-Pero hijo, ¿tu sabes lo que trasciende eso?
-No mamá.
-Hijo, tu debes enamorarte de una golondrina como tu, porque nosotros escogemos nuestra pareja para compartir con ella el resto de la vida, sin importar diferencias, defectos, errores, sin importar cuantas veces nos han hecho llorar y tu, ¡Tu te has enamorado de un Panda que te puede comer!.
-No mamá, ella y yo llevamos mucho tiempo saliendo.
-¿Ah si? ¿Cómo cuanto tiempo?
-Nos conocemos hace años, yo la había visto pasar y me había gustado por su manera de ser tierna, y el día que la conocí empecé a visitarla todas las noches, quedándome con ella hasta entrada la madrugada, conversando, haciendo cosas que nos han ido uniendo de a poco, es por eso que te digo que estoy enamorado.
-Y esa Panda Maria, ¿está dispuesta a conocernos?
-Mamá, si, ella dice que yo debo estar con ella, porque también tiene un sentimiento muy grande por mí, pero no en este momento, igual, tu me enseñaste la perseverancia, pues, ella es el amor de mi vida y lucharé por ella.
-¿Lucharás? ¿Cómo lucharás?
-No sé mamá, saldré a devorarme las noches y a hacer lo que ella me dijo que hiciera para ganarme su corazón.
La mamá golondrina incrédula no vio lo que su hijo planeaba entre manos, esa noche lo vio salir, él fue volando, cada vez más alto y más alto, iba a hacerlo, por ella, arriesgando todo, ser atrapado, morir en el intento, pero lo iba a intentar, batió sus alas, llegó, la tomó y la bajó para ella, esa noche,

Por primera vez en su vida calló, lo hizo y se sintió bien, se sintió bien, pero también se sintió mal, cerró sus ojos, sintió como una comezón extraña le caminaba por la nariz desde la punta de la frente para abajo, sintió como sus ojos se fueron encharcando y poco a poco sintió algo que por primera vez, por primera vez le cubrió el rostro, una lágrima física empezó a brotar de sus lagrímales y se fue deslizando poco a poco por la nariz, que en éste punto ya se tornaba roja, él que siempre había visto como su tristeza se expresaba por medio de lágrimas de tinta que brotaban de sus manos, las recorrían y finalizaban en un blanco, suave y monótono papel que a veces con el tiempo, la intemperie y las pisadas de él, pasaba a ser amarillo.
Lloró por primera vez, escribió lo que sentía, lo que pensaba, suspiró, tal vez sea lo mejor, se dijo, sonrió nuevamente, esperó un abrazo, nunca lo encontró, esa noche no lo encontró, por su culpa o simplemente por falta de confianza, pero nunca llegó, el abrazo, murió en su imaginario y se esfumó en polvo para así evitar ser recibido por otra persona.
"...UN POQUITO DE AMOR PUEDE CAMBIAR EL MUNDO MUCHACHOS, CAMBIEMOSLO EN ESTE BLOG..."