jueves, 5 de febrero de 2009

Traición


Llegué mucho mas temprano de lo acostumbrado, la agencia me lo había permitido y ahora estaba frente a la puerta, abrí, entré y olía a otro perfume, era extraño, sentía como si no fuera mi casa, como si estuviera invadiendo el espacio de un extraño. 

Yo sabía que estaba acompañada, o si no lo estaba, ya había cumplido con su cometido, así que me llené de valor, tomé el arma que guardaba en el estudio y me dispuse a enfrentarla a ella y a su maldito compañero de jugarreta, ese al que le hablaba a mis espaldas, ese al que invitaba a mi casa mientras yo trabajaba.

Entré en la habitación, la encontré cubierta con las sábanas, el tronco desnudo, se veía perfecta, sus curvas resaltaban con la tenue luz del sol que se filtraba por la ventana, estaba fumando un cigarrillo, la saludé y asustada volteó a mirarme.

 

-¿Qué haces aquí?- me preguntó alterada.

-¿No puedo? Es mi casa ¿no?- le respondí.

-No me vas a matar,-me dijo asustada mirando mi mano armada- igual sabes que yo lo hice por necesidad, porque me sentía sola, vos estás dedicado totalmente a esa cosa que hacés y me dejaste abandonada, ya el sexo contigo no es igual, siento que ya no me amas, que lo haces más como por hacerme sentir bien, asi que mejor busqué en alguien eso que me hacías sentir, ese vértigo y aunque no es igual a ti, no siento lo mismo que contigo, los orgasmos no son iguales, al menos rompo ese silencio y siento esa sensación de miedo a ser descubierta, esa sensación que en este momento me está tomando el corazón.

-O sea que ¿lo que estás haciendo lo hacés más porque te gusta sentir miedo?- le pregunté.

-No, no es eso, solo que me sentía sola, tu llegabas tarde en la noche, pasadas las once, te ibas antes del amanecer, estabas entregado totalmente a eso, y los días que llegabas temprano, hablabas del trabajo, y poco te importaba lo que pasaba conmigo, entonces encontré a alguien que si me escuchaba y se preocupaba por mi.

-Entiendo, pero esas cosas pueden cambiar.

-Realmente no creo, yo se que no serías capaz de cambiar tu dedicación por mi, porque sabes que me gusta que me dediquen tiempo y exijo demasiado. Y tú estás muy dedicado a lo que haces. E igual con ese hombre, que tu conoces bien, porque te he hablado de él, ya que formó parte de mi pasado, me siento muy bien, me siento acompañada, me siento feliz, él no ha cambiado, me trata igual a como cuando eramos novios, yo soy su prioridad y realmente me ha puesto a pensar mucho.

-Entonces mejor acabamos con eso de una buena vez.

Tomé el arma, la miré a los ojos, apunté y me volé la cabeza de un tiro.

martes, 3 de febrero de 2009

El Color

El día que nació fue un día nublado, que luego desató una tormenta inimaginable, el niño lloraba inconsolable, el doctor miraba incrédulo lo que veía, no podía hacer nada, era algo sobrenatural lo que impedía que calmara el niño. Lo que al doctor mas le impresionó fue la imposibilidad del niño para desempuñar las manos.

Este niño era hijo de El Rencor y La Soledad, tal vez por eso su imposibilidad para abrir las manos, traía consigo tantas cosas que solo le era permitido hacer daño, no podía agarrar nada, no podía hacer nada por si solo, porque sus manos no se abrían, simplemente, no se abrían.

Con el tiempo, su madre le enseñó a vivir con su limitación y él aprendió a hacer muchas cosas sin valerse de sus manos. Igual en ese tiempo en el mundo no había nada, ni animales, ni hombres, ni luz, ni oscuridad, todo se limitaba a vivir en su casa, con su madre y su padre, con su mascota La Rabia y con su Hermana La Intolerancia.

Fue creciendo y nada cambiaba para él, en la escuela se relacionaba poco con sus compañeros; por esas cosas de la vida, empezó a relacionarse con una chica, La Amistad se llamaba, estaba en un grado menos que él, pero eso no importaba, pasaban la mayor parte del tiempo juntos y poco a poco fueron entablando una relación que los llevó a conocerse bastante.

El tiempo fue transcurriendo y su relación con La Amistad iba creciendo. Ya tenía 20 años y empezó a sentir sensaciones demasiado extrañas para él, le comentaba a su madre lo que sentía y ella no entendía lo que le pasaba. Hablaba con otros habitantes de su aldea sobre eso y nadie sabía qué era.

Un día, decidió decirle a La Amistad todo lo que pasaba. La citó bajo el árbol de la vida, llamado así porque era un árbol seco, como todos los del mundo, solo que este era inmenso, ancho en su tronco, y era prácticamente donde según el mito había nacido el primer habitante del mundo.

La Amistad llegó a su encuentro y él sonrió, algo extraño ya que nunca lo había hecho.  La saludó y empezaron su conversación:

-¿Qué necesitabas decirme?- le preguntó La Amistad.

- Quería comentarte que desde hace un tiempo para acá he empezado a experimentar cosas demasiado extrañas en mi cuerpo, siento que cuando te acercas hay mariposas en mi estomago, siento un vacío interior cuando te vas.- Apenas terminó de decir eso, de su boca salieron mariposas azules, que fueron ascendiendo y ascendiendo y empezaron a pintar el cielo de su color, la gente en el pueblo no podía creer que se estuviera pintando, y La Amistad solo miraba maravillada ese espectáculo.

-Y ¿que estás haciendo?-

-Realmente nada, solo digo lo que siento y pienso sobre ti.- Ahí las mariposas fueron amarillas y pusieron el sol en ese cielo pintado que había creado ya.

-Esto es increíble. Pero igual yo no sé qué puedo hacer.-dijo ella.

-Yo no espero que hagas algo, solo quiero que escuches todo lo que tengo para decirte. Una de sus manos empuñadas se abrió y tomó la de ella, no sin antes soltar unas mariposas de todos los tipos de verde, que llenaron el árbol de la vida con su color, las montañas, los suelos, los campos.

-Wow, ¿que más piensas hacer?- le reparó ella.

-No sé, es que simplemente quisiera besarte.- tomó su otra mano; de su mano empuñada al abrirse salieron mariposas de todos los colores, que se convirtieron en flores, pájaros, frutos, animales, mariposas que dejaron asombrados a todos los habitantes de la aldea.

-Es increíble todo esto- volvió a decirle ella.

-Realmente era algo que la naturaleza me tenía preparado, soy el amor, que he pintado el mundo de color, que te hago llenar de fantasía el cuerpo y hago cosas increíbles por ti, soy el amor que te hace sentir cosas que no puedes controlar, soy ese amor que llevas dentro, ese que desde pequeños hemos podido cultivar, ahora solo bésame y seamos uno solo.

 Con un beso sellaron todo, el beso hizo que él sonriera para siempre, el beso hizo que su corazón palpitara rapidamente, el beso los hizo moverse a ambos, quienes salieron a caminar tomados de las manos, acompañados siempre, pintando de colores increíbles el mundo y llenando de sonrisas y colores la vida de los nuevos habitantes de éste.

viernes, 30 de enero de 2009

Felicidad

La puerta se abrió, desperté ahí mismo y levanté la mirada, la vi ahí parada al frente de la cama, me miró fijamente a los ojos y se metió en mi cama.

-Hola- me dijiste, luego besaste mis labios.

-Hola, ¿estoy soñando?- te pregunté.

-No, es real, he vuelto.

-Pero ¿por qué después de tanto tiempo?

-Porque me di cuenta de cuanto te amaba. Igual me dijiste siempre que me esperarías.

-Y así lo hice.

-Eso veo, no has hecho nada, no has cambiado nada desde que me fui, no pensé que fuera así y ahora veo que era real eso que decías sentir.

-Siempre fue real, estuve ahí esperándote, no fui capaz nunca de volver a relacionarme con nadie más, solo quería estar contigo.

-Es cierto, pero yo no creí eso.

-Si, por eso te casaste y tuviste hijos y después de tanto tiempo volviste, Incrédula o tal vez con esa necesidad de compañía ahora que te has quedado sola.

-Por Favor, no seas tan franco, igual estuve llena de dudas todo éste tiempo. Ahora mejor dediquémonos a disfrutar y a revivir esos sentimientos que teníamos.

-Tienes razón, pero mejor dejémoslo para mañana que estoy cansado, viejo y aun me falta un poco mas de tiempo durmiendo, y ya no soy el mismo de antes con respecto a dormir pocas horas. Igual muchas gracias, te amo demasiado, soy hoy el hombre más feliz del mundo, no sabes cuanto tiempo esperé por este día.

 

Ambos habían terminado una relación muy larga cuando eran jóvenes, dijeron amarse, se dedicaron el tiempo cien por ciento el uno al otro, tenían planes de futuro y de familia. Pero un día todo terminó, problemas que se fueron acrecentando, ella no fue capaz de volver, él solo juró esperarla por siempre. En esa época ella tenía 19 y él 20, eran jóvenes, pero él ya estaba seguro de lo que quería, de a quién quería. Ahora luego de 65 años, ella vuelve a su lado, esperando encontrar todo lo que él le había prometido, esa promesa de soltería por siempre, de estar esperándola y de amarla solo a ella por siempre.

Al otro día, ella despertó primero que él, se recostó en su pecho y veía la sonrisa dibujada en su rostro, ella también estaba sonriente, recordaba esos momentos de su juventud cuando dormía junto a él.

Lo sacudió para que se despertara y eso no ocurrió, le dio un beso para que despertara y eso no ocurrió, le hizo cosquillas en los pies y tampoco despertaba, puso su oído sobre el pecho y no escuchó su corazón palpitar. Una lágrima corrió por su rostro, se recostó en su pecho a llorar, a desahogarse, luego empezó a sonreír y recordó lo que él le dijo: “el día que tu vuelvas seré feliz y ya podré morir tranquilo.”

domingo, 25 de enero de 2009

Domingo

El reloj sonó a la hora que yo lo había puesto, alegre y con una sonrisa en la cara me desperté, cosa extraña, ya que muchas veces maldigo al reloj por sacarme de mi sueño profundo, pero hoy no, hoy era con premeditación que lo había hecho y estaba feliz por hacerlo.

Me levanté sonriente, bajé a la casa, saludé a mamá con un beso en la mejilla y empecé a hacer mis labores, barrí la casa, luego sacudí los cuadros y las mesas, todo como siempre lo he hecho, solo que hoy lo hice mas temprano, como lo hacía antes de convertirme en una persona que duerme hasta las doce del día los domingos y deja todo para apenas se levanta y a veces le dan las cuatro de la tarde arreglando la casa.

Cuando terminé, descansé un poco, hice una ilustración de las que te gustan, te escribí algo bien lindo como siempre y busqué unas cuantas manillas para entregarte, me bañé y me vestí, la ropa fue la que más te gustaba, esa que te hacía sonreír y decirme “como estas de lindo hoy, me encanta como te queda esa ropa”, almorcé, miré el reloj y todo estaba totalmente planeado, el tiempo estaba dando a la perfección.

El reloj marcaba la 1:30 p.m. como siempre, arreglé la cocina y subí a mi habitación, empaqué mi cuaderno de escritura para mostrarte todo lo que te he escrito, cogí mi bolso, el celular y el Ipod, bajé otra vez a la casa y miré el reloj otra vez, apenas habían pasado dos minutos.

Tomé el teléfono, marqué el número de tu casa, sonó dos veces y contestaste tu, solo dije “amor, ya…” y me quedé callado, ahí mismo vino a mi mente todo, ¿Quién era yo para llamarte amor?, realmente hace mucho tiempo que no tengo derecho a llamarte asi, además recordé que tus domingos ya no hacen parte de los míos, que tus planes ya no son conmigo, recordé que ya no puedo ir a ver peliculas a tu casa, ni comer bocatto como siempre lo hacíamos, recordé todo eso, tu pronunciabas mi nombre y yo solo opté por colgar y dejar esos animos para el día que se pueda. Ese “voy para allá” que no fue pronunciado quedará para quien sabe cuando, pero hoy no podrá ser.

Volví a mi cama, prendí el televisor, tomé mi cuaderno de escritura y retraté mi domingo a tu lado, pero sin ti.

miércoles, 21 de enero de 2009

Pintura Infantil

-         Mami, mira lo que hice.- dijo Juan a su madre.

-         Muy bonito, pero ¿por qué pintas un cielo tan oscuro?

-         Es la noche mami.

-        ¿y por qué la luna es morada?

-     Porque la hice en honor a ella, a Morita, la niña que amo, esa que me robó el corazón y que hoy se encuentra lejos, porque cada que miro al cielo, la veo a ella, veo su rostro y sonrío y recuerdo todo lo que vivimos juntos, esos momentos que pasamos, esos días de juegos, esas tardes frías de colada caliente, ese juego a las escondidas en las noches y el beso que me daba de despedida cuando ya su mamá la llamaba para que se entrara. Mami, quiero volver a estar con ella, la recuerdo mucho, mis días no son iguales sin ella. Ojala este año entre conmigo a estudiar y sigamos haciendo los trabajos juntos porque me gusta compartir tiempo con ella, al menos que se siente a mi lado, eso me pondría a palpitar el corazón.

-         Juan ¿Y las estrellas?

-         Mami, las estrellas las tiene ella en el corazón, las tengo yo en el corazón, es el símbolo de nuestro amor.

-         ¡Pero Juan, apenas tienes 5 años!

lunes, 19 de enero de 2009

Ultimo Adiós

Llevo mi mano a mi cara, huelo mis dedos y tu perfume aún sigue ahí, tu perfume lastima mi nariz, lastima mi ser.

He contado ya más de 200 lágrimas desde el momento en que partiste. Puse el Ipod a todo volumen en una reproducción aleatoria y no hizo nada más que martillarme con una sola canción, seis minutos, de mi canción favorita, esa que Jorge González escribió en un ataque de asma. Y hoy hizo con solo darle play al reproductor, salir la primera lágrima.

La ultima palabra que me dijiste “gracias”, sigue retumbando mis oídos, mi cabeza no sabe nada más que pensarte y pensarte y pensarte, mis ojos no saben nada más que llorarte y llorarte, mi cuerpo no sabe nada más que extrañarte y extrañarte. Es tal vez la ultima palabra en mucho tiempo, es tal vez la ultima palabra que escuche, es tal vez lo ultimo que quedaba por decir.

Un largo beso entre la mejilla y los labios, un brazo que cogió mi cabeza y la hizo doblarse sobre tu cuerpo. Un dolor en el corazón y un sueño roto. Un deseo de estar pero sin poder estar. Por eso ahora seré nadie, no estaré cerca, ni estaré lejos, seré yo, pero sin afectar a nadie, borré todas mis cuentas, solo quedará mi correo electrónico del cual tal vez te sepas la clave. Viviré, ¿cómo? No se, simplemente viviré, igual algún día iba a pasar, igual nada es para siempre. Igual las lagrimas se las lleva el agua, igual las palabras se las lleva el viento, las promesas también se van con él, pero mis sentimientos, mis sentimientos siguen ahí, como te lo dije, mis sentimientos estarán ahí, guardados, estancados, nada más que esperándote, nada más que anhelándote. Me dijiste que no prometiera cosas que no era capaz de cumplir, pero después de que vi que mis promesas están vivas, que todo eso que te dije en nuestro tiempo está ahí, te lo puedo asegurar.

¿Seguiré escribiendo? No se, ¿seguiré soñando? Tal vez, igual ya tengo que despertar, vivir en sueños no debe ser lo ideal, vivir la vida, la cruda y dura vida, que hoy, sin más me golpea en la cara, se burla de mí y me dice, que lo merecía, que era lo que me tenía preparado. 

Este fue tal vez mi desahogo, tal vez no se, igual quedarán un sinnúmero de preguntas escritas en mi cabeza, tatuadas en mi corazón, igual quedarán un sinnúmero de respuestas allí también, igual tendrás tú también muchas preguntas y respuestas en la tuya. Pero tal vez ya será tarde para cuando se quieran responder.

Yo sin más me despido. Solo te digo lo que dijo Juan Gabriel alguna vez: "Que seas muy feliz, estés donde estés... Mientras que yo te sigo amando..." Ya hay alguien en la ventana que me llama y voy a ir a buscarlo.

Un beso.

TE AMO

 

De Todito de BBQ.

Dejó la carta sobre su cama, con el nombre de ella en el sobre. Cogió impulso y saltó por la ventana de su habitación.

domingo, 18 de enero de 2009

Mendigo

Como ya era costumbre, llegó a su lugar en el parque, descargó su guitarra, su piano de mano y empezó a prepararse para empezar con su trabajo diario. Trabajo que venía realizando hace un par de meses, le daba para comer, para pagar su transporte y para de vez en cuando comprar algo de ropa.

No era un mendigo mal vestido, realmente pensaba que para pedir dinero a través de su música, tendría que dar una buena impresión de su personalidad. Llevaba siempre su guitarra, un piano de mano, una maleta y una gorra, donde contaba al caer la tarde, las monedas que depositaban los transeúntes.

Sacó su guitarra, su piano de mano lo colgó a su cuello, del bolso sacó un pequeño estante que había construido él mismo y allí exhibía los discos que en su casa había grabado, con las canciones que cantaba en el parque.

Las canciones eran historias de amor, escritas para esa persona que ha amado, que lleva en el corazón, que hoy no lo acompaña, pero que él con su silencio y sus rimas, siempre se ha encargado de recordarla; recordarla por sus promesas, porque no ha sido capaz de olvidarla, porque la ve cada semana y la ve como siempre, hermosa, tan suya, que le parece increíble.

Habían transcurrido ya unas tres horas, él seguía sonriente, como siempre, cantando sus canciones, para hoy traía preparada una nueva, empezó a cantarla y de repente, sin pensarlo, se detuvo, alguien se acercaba, de la mano de otro hombre, era ella, lo miraba fijamente, él no pudo cantar, seguía haciendo un ritmo con la guitarra, todo se le estaba derrumbando por dentro, la gente que lo observaba no entendía qué pasaba, ella se acercó otro poco, el hombre la acompañaba y ella algo le dijo al oído, sacó algo de su bolsillo, un bolígrafo y echó algo en la gorra. El tono de su cara, cambió, se tornó un poco triste, siguió con su rumbo. El músico, siguió con la canción y cantó con fuerza el verso que rezaba: miro el cielo que pintaste algún día en mi pared, le pregunto si aun recuerda lo que nos unió ayer, él agacha su mirada no sabe qué responder, también le haces mucha falta y espera quieras volver.” 

Un aplauso cerró la canción y una lágrima corrió por su rostro, la gente anonadada lo observaba, el hombre con su rostro hecho lágrimas siguió cantando, con más sentimiento que antes y la gente agradeció esa entrega con dinero.

Cuando cayó la tarde, empezó a hacer las cuentas del día, había vendido todos los discos que había llevado, cogió la gorra y empezó a sacar el dinero, lo organizó con esa obsesión que siempre maneja por el orden del dinero y en medio de toda esa plata encontró un mensaje que decía “Te dejo un par de besos por esos versos tan hermosos que siempre me has escrito.” Sonrió, otra lágrima cayó por su rostro, se paró, tomó sus instrumentos, dio media vuelta y la encontró de frente.